Cuando se habla de crecimiento económico, la conversación suele ir a las fábricas, los puertos y el T-MEC. Pero hay otra infraestructura que define cuánto puede crecer un país: la que mueve el dinero.

Un crecimiento que repunta, pero necesita nuevos motores
La economía mexicana creció 2.1% interanual en el segundo trimestre de 2026. En el tercer trimestre el ritmo se aceleró. Según el INEGI, la actividad económica avanzó 3.5% anual en agosto, su mayor alza en casi tres años, impulsada por los servicios (3.7%) y el comercio al por mayor (12.2%). El Indicador Oportuno de la Actividad Económica anticipa 3.7% en septiembre.
Con estas cifras, Banamex elevó su pronóstico de crecimiento para 2026 de 1.4% a 2.0% y Banorte de 1.4% a 1.9%. Banxico había proyectado 1.5% para este año y 2% para 2027, y advierte que la inversión seguirá débil por la incertidumbre en torno a la revisión del T-MEC. “La clave está en que la recuperación de la inversión fija sea sostenida”, advierte Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody’s Analytics.
Mientras la inversión tradicional no termine de despegar. , la productividad tiene que venir de otro lado: más crédito, más formalidad y más pagos digitales. Que el comercio y los servicios encabecen el repunte no es menor: son los sectores donde más circula el efectivo y donde la digitalización puede convertir un buen trimestre en crecimiento sostenido.
El problema de fondo: el primer crédito
Según el Reporte FinTech 2025 de la Asociación FinTech México, solo 26.3% de quienes solicitan su primer crédito lo obtiene. Entre quienes ya tienen historial, la cifra es de 50%.
No es un problema de capacidad de pago, sino de visibilidad. Millones de personas cumplen con sus compromisos, pero el sistema no tiene cómo verlas.
Datos alternativos, nuevas oportunidades
Aquí es donde empresas como Broxel cobran relevancia. Cada nómina que llega a una cuenta y cada pago con tarjeta generan trazabilidad financiera verificable. Con ese comportamiento transaccional se puede construir una identidad financiera digital: una reputación portable que acompaña a la persona y abre la puerta a productos más justos, en el marco del Open Finance.
Escala que se traduce en impacto
Con 30 millones de usuarios y más de 6 mil millones de transacciones SPEI en el último año, Broxel opera a una escala poco común en el ecosistema fintech del país. Su arquitectura, con más de 250 activos modulares propios, permite ofrecer banca como servicio, emisión de tarjetas, dispersión de fondos y soluciones para MiPyMEs, como Tap to Pay en dispositivos Android.
El efecto potencial es concreto:
- Trabajadores con acceso a su primer crédito
- Comercios pequeños que se digitalizan y ganan acceso a capital
- Programas públicos con mayor trazabilidad y transparencia
- Bancos y fintechs que lanzan productos sin construir infraestructura desde cero
La confianza como condición
Nada de esto escala sin seguridad. Broxel opera bajo licencias SOFIPO, SOFOM e IFPE en México y una MTL en Estados Unidos. También fue la primera empresa financiera en obtener la certificación CIC 4.0 del IMT. En un entorno donde el fraude digital es un riesgo creciente, la confianza es el activo más valioso de cualquier plataforma financiera.
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